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RECUERDOS MARCIANOS

¿Recuerdas la primera vez que tuviste miedo por la noche, y que del mismo susto no encontrabas la luz y qué angustia? ¿O cuando los lunes nos recordaban que no habíamos estudiado lo suficiente y el examen nos esperaba afilando las uñas? ¿O cuando ya de mayores se acababa la peli y el pasillo se hacía oscuro y la cama no era casa? ¿Recuerdas cuando han vuelto los recuerdos de los días que eran perfectos para restregarnos que ya no? Yo creo que muchos días, y los domingos más que ninguno, guardan todos esos recuerdos que quitan el sueño. De tal manera que, de repente y sin avisar, un día, una noche, nos llenamos de memoria y siempre es ese hoy que nos duele. Puede ser que eso me haga dormir peor de lo normal. No sé, mi insomnio hace lo que le da la gana y para poder dormir, a veces siempre pienso en lo que he vivido contigo. Claro, recuerdo sólo cosas bonitas y me salen muchas. Como la primera vez que nos besamos. O cuando el mundo se me hace pequeño cuando me tocas. O los kilómetro...

¿Por qué escribir?

ESCRIBIR... Escribir, dejar que las letras fluyan rápido desde tus dedos, ver cómo la tinta se impregna en el papel. Como la página en blanco se va llenando poco a poco de palabras, de ti. En medio del silencio salen, vienen presurosas al encuentro de las otras. Salen de mi cabeza, a veces de mi corazón, otras parece que se desgarran de la piel misma, o que, simplemente, se despliegan perezosas de la nada. Escribir, escribir para mí es construir, es construirme. Cuando escribo para mí, vivo en mí, construyo mi historia desde el momento presente. Vivo en las palabras con las que me defino. Son ellas las que me dan vida y la vara desde las que me mido, con las que me expreso.  Los sustantivos me ayudan a definir aquello que conozco y lo que no, son capaces de nombrar los parámetros bajo los que se rige mi existencia.  Los adjetivos me ayudan a concretarlo, a darle forma. A describir cómo suenan esos sustantivos, cómo saben, cómo los siento en eso que defino co...